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Venta de casas de Allende y Aylwin reabre debate por pérdida de patrimonio presidencial chileno

Chile está a punto de perder la posibilidad de preservar como patrimonio público las casas de dos presidentes fundamentales de su historia reciente: Salvador Allende y Patricio Aylwin.

La residencia de Allende ubicada en Guardia Vieja 392, Providencia, fue vendida el pasado 4 de agosto a la empresa Linkapsis Geodesia & Ingeniería SpA, dedicada al rubro de la topografía, que proyecta utilizarla para ampliar sus actuales oficinas, instaladas precisamente en el inmueble contiguo.

La operación se concretó por $1.000 millones, cifra superior en $78 millones a los $922 millones que el Estado había acordado pagar originalmente a los herederos del expresidente para transformar la propiedad en un espacio de memoria.

Con la transacción se cierra, al menos en los hechos, la posibilidad de convertir esa vivienda en el museo que alguna vez proyectó el Estado.

La casa fue habitada por Salvador Allende hasta 1971 y constituye uno de los espacios privados más directamente asociados a su trayectoria política y familiar.

El fracaso de la compra estatal

A fines de diciembre de 2024, el entonces gobierno de Gabriel Boric anunció la adquisición de las casas de Salvador Allende y Patricio Aylwin con el objetivo de incorporarlas al patrimonio público.

En el caso de Allende, la operación terminó convertida en una profunda crisis política.

La compraventa fue cuestionada debido a que entre las propietarias figuraban la entonces senadora Isabel Allende y la entonces ministra de Defensa Maya Fernández, respecto de quienes existían prohibiciones constitucionales para contratar con el Estado.

El proceso terminó con la salida de las ministras Marcela Sandoval y Maya Fernández, la destitución de Isabel Allende por parte del Tribunal Constitucional y la apertura de una investigación penal. Finalmente, el contrato fue dejado sin efecto mediante un decreto de resciliación en junio de 2025.

En julio pasado, el 7° Juzgado de Garantía de Santiago cerró la investigación luego de que el Ministerio Público comunicara su decisión de no perseverar, dejando nuevamente disponible el inmueble para una venta privada.

También se vende la casa de Patricio Aylwin

El caso adquiere una dimensión patrimonial todavía mayor porque prácticamente en paralelo se cerró otra posibilidad de preservar una residencia presidencial de enorme significación histórica.

La familia del expresidente Patricio Aylwin decidió vender la casa de calle Arturo Medina 3684, en Providencia, donde el exmandatario vivió junto a Leonor Oyarzún y sus hijos desde los años 50 y que fue escenario de parte importante de su vida política antes, durante y después de su Presidencia.

La familia había buscado durante años que el inmueble pudiera conservarse como un espacio patrimonial abierto al público. Las negociaciones con el Estado finalmente no prosperaron y posteriormente tampoco fructificaron conversaciones con otras instituciones.

A fines de julio comenzó incluso la dispersión de parte de su contenido.

Los días 30 y 31 de ese mes se realizó una venta presencial de muebles, libros, objetos personales y obras de arte pertenecientes a la residencia. Entre las piezas ofrecidas había sillones, comedor, vajilla, lámparas, escritorios, libros, grabados y objetos cotidianos utilizados por la familia.

Algunos elementos especialmente vinculados al expresidente fueron reservados por la familia, pero buena parte del mobiliario y de los objetos que durante décadas formaron parte de la vivienda comenzaron a quedar dispersos entre distintos compradores.

Una casa que también fue escenario de la transición

La residencia de Aylwin no era simplemente una propiedad familiar.

Allí se desarrollaron reuniones políticas y encuentros vinculados a la recuperación democrática. Durante los años posteriores recibió además a figuras nacionales e internacionales, entre ellas el expresidente estadounidense George Bush, el Dalai Lama y Augusto Pinochet.

Aylwin encabezó entre 1990 y 1994 el primer gobierno elegido democráticamente después de 17 años de dictadura, mientras Allende fue el presidente socialista derrocado por el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Las trayectorias de ambos representan momentos distintos —y centrales— de la historia política chilena del siglo XX.

Sus viviendas permiten aproximarse a esa historia desde una dimensión cotidiana que difícilmente puede reproducirse posteriormente mediante exposiciones o reconstrucciones museográficas.

Una oportunidad patrimonial que se desvanece

La venta de la casa de Allende a una empresa privada y la decisión de comercializar la residencia de Aylwin plantean una interrogante sobre la política del Estado chileno respecto de la preservación de lugares asociados a sus expresidentes.

No se trata necesariamente de transformar cada residencia presidencial en museo, sino de determinar oportunamente cuáles poseen un valor histórico suficiente para justificar su conservación.

En este caso, además, existió una decisión expresa del Estado de adquirir ambos inmuebles.

El anuncio realizado en diciembre de 2024 señalaba precisamente que las propiedades de Allende y Aylwin serían incorporadas al patrimonio estatal.

Menos de dos años después, ninguna de las dos operaciones terminó concretándose.

La casa de Allende pasará a convertirse en oficinas privadas.

La de Aylwin está igualmente destinada a la venta, mientras buena parte de los objetos que ayudaban a reconstruir la vida cotidiana de uno de los protagonistas de la transición democrática ya fueron dispersados.

Así, por distintas razones jurídicas, políticas y administrativas, Chile está perdiendo simultáneamente la oportunidad de conservar dos espacios íntimamente ligados a presidentes que encarnan etapas decisivas y profundamente diferentes de su historia contemporánea.

La pregunta que queda abierta es si, dentro de algunos años, el país lamentará no haber preservado aquello que hoy todavía tenía la posibilidad de conservar.

Esta noticia aparece primero en: El Periodista

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